17/1/26

Bailar con fantasmas [Inés Soledad]

—No importa —logro murmurar con un hilo de voz—. No importa.

Y es cierto. No importa. Nunca importó entregarlo todo —mi cuerpo, mi corazón y estas letras— a cambio de una oportunidad disfrazada de herida. Nunca importaron las noches en vela en las que, ahogándome en lágrimas de cristal luchaba por salir a la superficie, por seguir nadando. Nunca importó vivir al borde del abismo, a una palabra de caer al vacío, a un espejismo de adornar un cuerpo con más heridas sobre cicatrices. Nada de eso importó.

A ti no.

Porque luego estaba yo. Desdibujada entre las gotas de lluvia, rota en pedazos y con la mirada puesta en el cielo intentando pedir un deseo a esas estrellas que parecían ser el único faro en medio de tanto dolor, tanta oscuridad. Y lo pedí una, mil veces, gritando, llorando, suplicando, susurrando, en silencio.

Y el brillo se apagó. Todos se fueron sin mirar atrás.

Ojalá yo también pudiera hacerlo. Bailar con fantasmas es más fácil cuando sabes que desaparecerán al amanecer.

No hay comentarios:

Publicar un comentario