13/12/25

Justificación de Judas [Emilio José Alarcón]

Un callejón angosto, donde hay casas rectangulares de piedra caliza, con puertas de madera simple. Los muros y suelos del callejón son de piedra. Judas está sentado en la acera: con su cabeza en sus rodillas y viendo hacia abajo. Un Niño de aproximadamente nueve años sale por una puerta que queda del lado derecho de Judas. El Niño se queda viendo a Judas mientras los dos permanecen en silencio. 

Niño.—(Mirando hacia Judas con curiosidad). ¿Qué te pasa?

(Judas levanta la mirada lentamente y se queda mirando la cara limpia e inocente del Niño por unos segundos).

Judas.—Nada, solo estoy pensando.

(Judas vuelve a bajar la mirada y regresa a su posición anterior. El Niño no deja de verlo. Ambos permanecen así por quince segundos).

Niño.—¿En qué piensas?

Judas.—(Con voz apagada, sin levantar la mirada). En mis errores. En errores que no se pueden deshacer.

Niño.—(Sonriente). Mi padre me dijo una vez que si rompo algo, debería intentar arreglarlo.

Judas.—(Mientras ríe una risa débil y triste). No todo se puede arreglar.

(El Niño toma asiento al lado de Judas. El Niño tiene una expresión aún más curiosa que antes).

Niño.—¿Cómo te llamas?

Judas.—Judas Iscariote.

Niño.—Una vez rompí algo que no se podía arreglar, pero me perdone con mi padre y todo salió bien.

Judas.—(Con tono violento). ¡¿Y cuando haces algo imperdonable?! ¡¿Ahí qué haces?!

(El Niño baja la cabeza, se levanta lentamente y comienza a irse).

 Judas.—(Alzando la cabeza y mirando al Niño). Perdón. Perdón, no te vayas.

(Judas Vuelve a bajar la cabeza. El Niño se da la vuelta y se vuelve a sentar).

Niño.—¿Qué hiciste?

Judas.—(Traga saliva, sin levantar la mirada). Empezó con solo un pensamiento. Empezó con una chispa que no logré apagar a tiempo.

(La expresión del Niño es aún más curiosa que antes).

Judas.—Creía que si lo presionaba… si no le daba otra opción… él haría lo que todos esperaban. (Se ríe amargamente). ¡Qué ingenuo! ¡Qué soberbio!

Niño.—¿Lastimaste a alguien?

Judas.—(Alza la cabeza y mira hacia el cielo.) Lastimé a la persona más importante en mi vida. Pero no con mis manos. Yo los llevé hasta él. Y cuando lo vi sangrar… ahí entendí lo que había hecho.

Niño.—(Mirándolo sin juicio). ¿Y lo querías?

Judas.—Como a un hermano.

Niño.—¿Entonces por qué le hiciste daño?

Judas.—Creí que yo podía… empujarlo. Obligarlo a que se revelara como el mesías que todos querían. (Se le resbala una lágrima). El que se acabó expuesto ese día fui yo.

Niño.—¿Te arrepientes de lo que hiciste?

Judas.—(Se para y mira al horizonte). Nací traidor antes de tener elección. ¿Cómo puedo luchar contra una historia que ya está escrita? (Mira al Niño, el cual está mirándolo sentado). Sé que esto no es algo que tu puedas entender. No sé si sentirme culpable o no. Ahora me doy cuenta de que fui un actor en su obra, cuyo final ya estaba decidido. (Vuelve a mirar al horizonte). Yo no fallé. Cumplí mi papel. ¿Por qué me sentiría culpable? ¿Por qué me siento culpable?

(Un rayo de luz ilumina la cara del Niño).

Niño.—(Con un tono serio y adulto). La obra no ha terminado.

(Judas mira al Niño temblando).

Judas.—(Lanzándose encima del niño y dándole un abrazo). ¡Perdóname! ¡Perdóname por favor! Nunca me he sentido más culpable en mi vida.

(Judas se pone de pie. El Niño ha desaparecido).

Judas.—(Mirando al cielo). Tu silencio, tu falta de respuestas y tu indiferencia ante mi culpa… me están matando.

(Judas se sienta de nuevo en la acera: con su cabeza en sus rodillas y mirando hacia abajo).

No hay comentarios:

Publicar un comentario