Camino entre voces que avanzan: sus risas, sus pasos, sus miradas… y mi nota se queda atrás.
Desafinada, errando en el compás del universo. Todos bailan al mismo ritmo, en la tierra firme, con la melodía justa, mientras yo intento alcanzarlos y solo rozo el eco de sus acordes.
Desafinada, siempre un instante después, como el reloj que nunca marca la misma hora, como un verso que llega tarde a la canción. Me esfuerzo por seguirlos, por no arruinar la armonía, pero la música me adelanta y yo me pierdo entre silencios que todos ignoran.
Desafinada, y aun así sigo caminando. Con mi ritmo torcido, con mi paso distinto, buscando mi propia melodía en un mundo que no para, que no espera.
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