1/10/25

De velas que apagan la ilusión [Inés Soledad]

         A veces me pregunto si el amor es como las velas de una tarta de cumpleaños: centelleantes, incandescentes, pero efímeras. Y así, mientras todos corean esa cancioncilla, lo ves pasar todo por delante como si del montaje de una película se tratase: escena a escena, siendo consciente por unos instantes de que cada decisión, cada camino tomado, te ha llevado hasta este momento, hasta este lugar.

El tiempo se acelera y se ralentiza. Intentas bucear en las profundidades de tu mente durante unos segundos para tratar de encontrar ese anhelo escondido que se convertirá en tu deseo de cumpleaños.

La canción termina.

Cierras los ojos con fuerza, repitiendo en tu mente, una y otra vez, ese deseo, antes de soplar las velas con fuerza.

Y, así, desaparece el deseo: muere la ilusión, la espera, el amor. El primer amor muere con un soplo. De golpe. Sin previo aviso. Un día imaginas una vida de principio a fin y, al día siguiente, tres palabras lo apagan todo a su paso: «Estoy en Barcelona».

Has apagado las velas. Todas las velas.

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