10/10/25

Rebelde [Inés Soledad]

     Y lo voy a hacer.

Esta vez no hay marcha atrás.

Sabías quién era desde el principio: una rebelde. Y esta vez la rebeldía va más allá de escaparme a escondidas contigo en mitad de la noche o de pintarme los labios color carmesí.

Esta vez no puedo quedarme quieta, llorando entre la maraña de sábanas de mi habitación, echándote de menos y preguntándome una, otra y otra vez si estarás haciéndole sentir tan especial, tan entera, como a mí me hiciste sentir una vez.

La daga se clava poco a poco en mi estómago, porque hacer esto —matar este amor— también es dejarme morir lentamente.

Pero no puedo evitarlo.

Quizá sea porque, en el fondo, quiero ser la culpable de que pongamos punto y final a esta historia. Quiero ser yo quien te rompa el corazón, porque ya he dejado que me lo rompas muchas veces… demasiadas.

Y es que la cuestión no es si me estoy equivocando, porque lo sé, sé que lo estoy haciendo. La verdadera pregunta es si esta equivocación, si este error, será suficiente para aletargar, para anestesiar ese dolor que siento en el centro del pecho y que me consume, me atormenta, me mata.

Doce días después terminará de morir este amor. Serás tú quien la estocada mortal. El pulso es cada vez más leve.

Y yo... yo ya no sé si quiero salvarlo.


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