10/10/25

El hilo de la mentira [Inés Soledad]

         Y de nuevo, mentiras.

Hay algo curioso en los nuevos capítulos: todos ellos prometen, con su comienzo, esa vida con la que fantaseas desde el alféizar de la ventana, en un intento por escapar de una en la que la palabravacío’ tiene un regusto amargo, quizá a mermelada de ciruela.

La decepción sabe a eso. Pero es mentira. Los capítulos no existen y el pasar de página tampoco.

¿A qué saben las promesas cumplidas? ¿Y el sentir, en la punta de la lengua, cómo las cadenas se rompen de golpe? ¿Y el desprenderse, por primera vez, de una máscara que se adhiere peligrosamente a tu piel?

Termino de escribir con un nudo en la garganta. ¿Dónde empiezo yo y dónde terminan estas letras?

La verdad se entreteje con el hilo de la mentira, conformando el mapa de cicatrices de mi cuerpo. Y es que el trasfondo no es otro que la pregunta que se cuela a cualquier hora del día, sin importar que cierre la puerta con llave; siempre encuentra un hueco por el que deslizarse, silenciosa.

¿Quién eres: la chica que se disfraza de ciudades o la que huye en mitad de la noche para sentir el mar en las puntas de los dedos de los pies y volver a respirar?

Quizá, las dos.

Quizá, ninguna de las dos.

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