Mercedes observa a sus nietos jugando en el salón.
«Después de todo por lo que ha pasado, mi hija se ha ganado esta vida», piensa. «Tras echarme una mano, trabajar en vez de ir al colegio siendo una niña, bordar con su aguja y manos mágicas las más hermosas mantillas... Después de cada pinchazo en el dedo, cada encargo cumplido y cada hora extra, sus palabras son siempre agradecidas cuando recibe la más mínima cortesía... Esta es mi niña. Estoy orgullosa de ella.
»Aún recuerdo cuando vino a casa, indignada porque Jesús no había dejado de buscarla en la fiesta para darle conversación. ¡Cómo fue cambiando aquello! Se puso a llorar en cuanto él quiso cogerle la mano en el cine, se negaba a subirse a su moto... Pero él estaba tan enamorado, tan enamorado... El día que al entrar por la puerta no se quejó, sino que me dijo: “Hoy Chus me ha sacado a bailar”, supe que sería él.
»Entonces comenzó a acompañarla al trabajo y a recogerla después. Si le buscabas a él, andaba corriendo detrás de ella. Y, por supuesto, Mari Carmen regresaba ruborizada o con flores, siempre con una sonrisa que ni sus serios ojos verdes lograban esconder, pues brillaban con la emoción contenida, las promesas secretas y los besos tímidos en la mejilla.
»¡Qué jóvenes! Parece que fue ayer y ya han formado una familia.
»Se puso a estudiar siendo madre de tres y ahora es una gran artista. Tanto tiempo con la aguja se ha traducido en una sonrisa al pasar el cincel por la madera o dar una pincelada en el lienzo, su trazo suave y ligero cual brisa. Y cuando termina una obra... ¡qué gusto escucharla hablar tan apasionadamente sobre la belleza, sobre la vida!
»Mari Carmen teje su historia en las estrellas y tuvo la suerte de conocer a Jesús, que las admira desde la tierra. Esta es mi niña; ¡qué orgullosa estoy de ella!».
*
Pasan los años. En Burgos nieva, luego el Espolón se llena de fragancias en primavera, llega el calor de agosto y las hojas vuelven a caer cuando el frío las oscurece y las deja secas. Y así muchísimas veces: invierno, primavera, verano, otoño. Invierno, primavera, verano, otoño.
Mercedes aprieta la palma de su hija y corta temporalmente el hilo que enhebra los bordados interconectados de su existencia.
*
Invierno, primavera, verano, otoño. Invierno, primavera, verano, otoño.
Mari Carmen observa a sus nietos jugando en el salón.
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